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septiembre 02, 2009

El monstruo, [Act 2] Part. 1: La eterna caída

Mi nombre soplado en la soledad
ecos de vacío - un grito atragantado
Nadie nunca llamó mi nombre,
Ni nunca nadie se volteó hacia mí.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

Me había caído a la tierra y rompí a llorar
la suciedad se impregnaba a los rasguños de mis manos
y rodillas...
Los pulmones comprimidos de un golpe imposibilitaron mi respiración.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

Apreté mis manos en la fría luz obnuvilada por mi ceguera
y busqué tantear el camino desde abajo,
mientras tanto, la gente circulaba a mi alrededor,
ignorando mi dolor, pisando sin querer mis dedos.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

Aún en el suelo, me hice hacia un lado del camino.
No quize obstaculizar el caminar de los demás,
y allí, en ese rincón ignorado,
me desprendí de mis ropas y comenzé a temblar.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

La multitud consiguió evadir mi existencia,
y desce aquella pared en la cual me afirmé,
mi piel se volvió tierra,
y mis venticiete aromas me abandonaron.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

Mientras tanto las piedras y el granizo comenzaron a teñirse
con mis secas lágrimas y mi sangre.
Y el silencio de mi corazón fué por fín roto con un desgarrador último grito.
Sin embargo, entre risas, nadie se volteó.

Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.

Mucho tiempo ha sucedido desde entonces...
Muchos años atrás el eco de mi último grito se perdió entre las montañas...
y aún me mantengo inmóvil, sin vida en mis piernas
susurrando con mi congelado aliento...
-Óiganme, mírenme, y huelan el extraño aroma a sangre en el camino.-

agosto 16, 2009

El monstruo, [Act 1] Part. 3: "Vapor, después del último baile"

Vapor, después del último baile

...Un té enfriándose, víctima de mi pensar.
Candelabros ya sin luz -
Años buceando, en busca de la respuesta.
-La respuesta de la vida.

Un atardecer, un pálido cuerpo se acercó a mí
tendió su temblorosa mano anciana hacia mi pecho desnudo
...y entonces, bostezé.

Aquel bostezo fué mucho más largo, y pesado que los demás...
Antes de cerrar mi boca, sus delgados dientes se separaron,
lentamente, y como si la puerta del infierno fuese, de su garganta se oyó su raspada voz...
Me ha invitado a bailar...
...En la danza final.

No asentí, ni negué entonces.
Guardé silencio, esperando que el temblor de mi cuerpo respondiera por mí...
O que ella decidiera por sobre mi enmudecimiento...

Ella no olía bien, sus elegantes ropas terminaban de ser llamativas bajo el
dominio de marcas de cigarro y polillas...
...sus dedos, aún más delgados que los míos, transmitían un frío excitante...
Sus cabellos grises no llegaban a rozar sus hombros-.
Tenía un aspecto andrógino, de pechos caídos y genitales distorcionados.

Fué entonces que levanté mi mirada, y contacté sus hermosos ojos.
-Parecían ser dos canicas, jamás utilizadas, tan joviales, tan llamativas y cálidas,
ante mi mundo congelado de dolor...-
Entonces pude ver más allá de sus arrugados pechos, y su putrefacto cuello:
De pronto ante mí se detuvo la más hermosa musa (Humanoide, o diosa),
levantando su otra jovial mano de su delicada cintura,
la extendió hacia mi pecho y exclamó:
-Ven a danzar conmigo-

Tomé su jóven mano, y sentí su jóven piel,
besé sus tibios labios y percibí cada célula incrustada en su cuerpo.
Me arrimé a su vientre y, mordí suavemente su cuello...

Y cuando su confuso aroma se deslizó por mi destruído rostro,
pude sentir la excitación de la jovialidad plena,
y la maravilla de no volver a nacer...

Ella acarició mis brazos, y sumergió sus dedos en mi cabello...
Mientras que, en mi espalda, se evaporaba mi sangre...

Su dulce voz solicitó mis labios, y su mirada adormeció mi respiración...
...Y cuando me deslizaba cayendo a lo largo de sus brazos,
safé mi cuerpo de ella, y escupí su rostro,
que retornó a ser pálido, frío y arrugado...
...Con ese característico aroma a agonía...

Un té caliente me esperó sostenido en mi escritorio,
y la débil luz, entre vapor, aún flameaba.

El Monstruo, [Act 1] Part. 2: "El niño"

"El niño"

...Un fantasma aprisionaba mi cerebro entre sus manos...

La nostalgia mostró su rostro arrugado,
y los recuerdos visitaron mi cuerpo, sin traer flores.

...Ví a un niño mirando por la ventana de su habitación,
respirando al compás del silencio...
Obnuviladamente, Ví a un niño sentado en una sillita de su habitación...
estaba compartiendo con espíritus, y conversando con ellos.
Por mucho tiempo se amaron, en un hermoso silencio,
deslizándose por los juguetes del pequeño
(cada juguete, vacío y frío, sin utilidad).
El niño caminaba por su habitación, buscando burbujas de color bajo su cama,
pestañeando ciegamente a la luz de su techo/cielo.

Logré observar al infante corriendo por su escuela,
ocultándose del ruido, y las risas...
Ví que lloraba, mientras horribles bestias de su edad se mofaban de él.
(Si pudiera tan sólo sacrificar mi cuerpo, para ofrecerle mi ayuda...)
Y luego, el niño se encogió bajo un árbol... buscando a sus amigos espíritus.

Nadie quizo hablar con el, ni nadie se preguntó por él,
él... bajo su delicado cuerpo se sentía aprisionado...
Y, observadoramente, envidiaba la belleza de los demás.
Siempre se sintió tan bestia, tan horrible...
Ví como el mundo le recordaba su incapacidad, y su fealdad...

Oí al niño una tarde rogar a sus espíritus:
"...¿Juguemos juntos?"
Pero desde ese momento, el aroma de ellos desapareció,
y el silencio se hizo aún más grande...

El monstruo, [Act. 1] Part. 1: Oohrá

Oohrá

Y el cuervo se posó sobre mi cabeza
y gritó en mis oídos - burlándose
-¿Dónde está tu alma?-

El granizo golpeó musical y desafinadamente mis huesos
la lluvia apagaba el murto color de mi cabello
-Ahí estaba, una vez más,
succionando de mis propias heridas y nutriéndome del eterno fluír
de mi sangre otoñal
Buscando la oscuridad oculté mi rostro de las estrellas
y logré abrigarme en vano bajo mi propia piel...

-Nunca sentí miedo, no, nunca tube temor,
mi condición de monstruo de las cavernas
había hecho de mi pesado respirar, un rutinario vaivén de sonrisas y lágrimas...
...Una batalla odiosa entre mi sonrisa y mi lamento
transformaba esta eterna oscuridad en un divertido juego...
...una gran broma pesada en un gran salón sin público.

...La niebla desgarrando mis rodillas,
imposibilitando levantar mi mirada...
-Lleno de arrepentimiento, lleno de antiguos aromas, lleno de ayer...-
Petrificado para siempre, emborrachado de soledad,
escupido por el tiempo, ahogado en dolor.
Buscando un trozo de vida entre mis nervios, venas, tierra y gusanos...
Oh, una vez más rasgando la gruesa niebla, que me apartó del mundo...

...Y la nieve que cubrió por última vez mi mirada,
y los cuchillos que el frío arrojó a mis manos,
nunca pudieron destrozar La Esperanza que hoy, anciana,
olvida sus estrategias para huír...
Me mantube aferrado a los últimos trozos de mi carne,
y deslizé mi lengua por el vacío cáliz de mi sangre...
...Una noche más, permití a la muerte follar con mi piel...
...Y petrificó mi mirada somnolienta, intentando volver a soñar.

Y el cuervo se posó en mi cabeza
y gritó en mis oídos - burlándose
-¿Dónde está tu alma?-